El oro: más refugio que nunca

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El metal precioso más buscado en los mercados financieros en tiempos de crisis pone sobre la mesa un agosto anodino, en el que sin embargo ha llegado a la cota psicológica de los 2.000 dólares aunque de momento no ha podido mantenerla, aunque le mira de cerca. Una de las claves será la lectura en el futuro de la nueva dinámica con tolerancia a la inflación adoptada por la Reserva Federal de EEUU.

El oro acaba de cerrar un agosto que ha pasado, en el cómputo mensual, de forma anodina, sin apenas marcar cambios . Sin embargo, factores como la debilidad del dólar en algunos momentos e incluso los rebrotes de la pandemia con el posible anticipo de una segunda ola con menor virulencia del coronavirus le han llevado en el mes a cerrar, en seis jornadas, por encima de los 2000 dólares la onza.

Una cota que no ha sabido mantener y que los expertos difieren en su consecución en el futuro. Desde Fitch Solutions revisan al alza sus previsiones respecto al oro pero lo colocan su precio en los 1850 dólares en este 2020 – estimado antes en 1670 dólares-      y esperan una estabilización en 2021 en torno a esos precios, debido dicen, al aumento de los riesgos geopolíticos y a una lenta y desigual recuperación de la economía global.

Mientras desde WisdomTree ven el oro a mediados de 2021 en los 2.600 dólares, siempre, dicen, que los tipos y el dólar se mantengan en los niveles actuales. Y ahí puede radicar su futuro. La nueva estrategia de la FED, dejando nuevo margen a la inflación más allá del 2%, es tradicionalmente un factor que apoya al oro en los mercados. Si los precios suben, se pierde poder adquisitivo y el valor sube en los mercados. Algo que apoyan algunos analistas mientras se inyecta nuevo dinero en el sistema a través de la Reserva Federal.

Otro factor sin duda es la marcha del dólar a la que el oro está irremediablemente ligado. Si el billete verde sigue cayendo y se mantiene lo anterior, es decir una flexibilización por parte de los bancos centrales de la política monetaria, podría seguir su marcha ascendente y volver sobre los 2.000 dólares. La clave será por tanto, el valor refugio demostrado del oro ante la pérdida de riqueza de las familias y empresas ante un presunto aumento de los precios.

De ahí el cada vez mayor interés de los inversores minoristas por el oro, alentado por la incertidumbre e incluso la caída de la edad media de los que lo compran. Mientras, según la última encuesta de gestores de fondos de Bank Of America consideran que este activo está sobrevalorado. Su posicionamiento neto es de 31%, el mayor nivel desde 2011, mientras que en julio ninguno de los consultados lo creía.

Según nuestros indicadores premium, el oro obtiene una puntuación de 8 puntos sobre 10 posibles. Con la tendencia alcista a medio y largo plazo, el momento total positivo también en ambas vertientes y el volumen a medio plazo que se mantiene creciente. En la parte negativa anotamos su volumen a largo que es decreciente, y el aumento de la volatilidad, medido en el rango de amplitud, tanto a medio como a largo plazo que se se mantiene creciente.